viernes, 30 de agosto de 2013

Logia Esperanza 37 de Caracas (I) por Eloy Reverón

La Historia de la Masonería venezolana conmemorará ciento sesenta años de la instalación de una de las logias más importantes de la época, la cual tuvo lugar, después de algunas reuniones en la casa de Isaac J. Pardo y de haber acordado reconocer como Venerable Maestro, o presidente de la logia, al Dr. Isaac J. Pardo. Finalmente el día 27 de diciembre del año 1853 quedó instalada una logia de mucha importancia institucional, la logia Esperanza N 37 de Caracas.
Cámara del Grado de Aprendiz 
Las tenidas tendrían lugar en una casa propiedad del nieto del Conde de Tovar, don Manuel Felipe Tovar (1803 - 1866), quien ocupará el cargo de Gran Maestro de la Gran Logia de la República de Venezuela (1854 1856), y el de décimo tercer presidente de Venezuela entre 1859 y 1861. Identificada con el número 12 entre las esquinas de Sociedad y Trapozos, estaba el local donde además de la ferretería de los Tovar, funcionaron varios cuerpos masónicos de la época.

Pero la logia Esperanza N 37 no había nacido en el aire, se organizó en un momento histórico interesante. Los masones habían manifestado una presencia pública durante ese año de 1853, la cual fue reseñada por un historiador venezolano vinculado a la logia Alianza N 8 de Valencia, pero nunca se ocupó en escribir una historia expresa de la masonería venezolana. Me refiero a Francisco González Ginán. Antes de ocuparnos del comunicado dirigido al presidente Monagas por un numeroso grupo de notables ciudadanos identificados públicamente como hermanos masones del Presidente, solicitaron amnistía para los protagonistas de una intentona golpista liderada por un querido hermano que ocupaba el cargo de Serenísimo Gran Maestro, paladín de la masonería venezolana, el general Santiago Mariño. Solamente lograron la libertad del anciano prócer quien pasara al Oriente Eterno en abril de 1854. Los invito a leer esta cita de mi libro Apuntes para la Historia de la Logia Esperanza N 37 de Caracas:

"El país dividido entre los conservadores y liberales que había encontrado José Tadeo Monagas, con su crisis económica aguda, con el índice más bajo de importaciones y exportaciones que se había registrado en los últimos años, acusaba un déficit de alrededor de un millón de pesos, un pueblo desnutrido, las cárceles repletas y gran cantidad de prisioneros que habían sido sentenciados a muerte. El 21 de marzo de 1847, Antonio Leocadio Guzmán fue sentenciado a muerte. El 12 de junio el Q:.H:. José Tadeo Monagas le conmuta la pena por extrañamiento perpetuo, gracias a las súplicas de la madre de Antonio Guzmán Blanco, y porque él no había ido a ese puesto para "servir de instrumento a las pasiones de nadie", pero en menos de dos años regresó para ser electo vicepresidente durante el período 1848-1853."

Justifico esta cita tan extensa para ofrecer una idea del país teñido por la sangre y vestido de violencia, que desde el 5 de julio de 1811 por la tarde comenzó a generar una explosión social que aún no se había detenido, simplemente porque las causas que la habían generado no habían cesado. En este país de guerras, de un siglo de guerras y revoluciones, allí se comenzó a gestar una institución para la paz, la democracia, la tolerancia y la fraternidad. Todo lo que escaseaba y que no existía ni en ellos mismos, pero había que colocar la primera piedra de ese edificio espiritual tan urgente durante el momento histórico que le tocó vivir.
A un siglo de guerras civiles y de explosión social, sobrevivió la institución de la escuadra y el compás, de los obreros de la paz. Eso no tiene nada de extraño si consideramos que la masonería moderna, desde sus orígenes en Inglaterra se conforma con un ideal inicial, contrario a lo que habían sufrido por la intolerancia y el fanatismo religioso, el primer tema central de las logias Inglesas y luego británicas giró en torno a la construcción de un mundo más tolerante.