jueves, 27 de septiembre de 2012

BIBLIOGRAFIA MASONICA BASICA (Escuela de Historia U.C.V. 1992) Eloy Reverón


I.- BIBLIOGRAFIA MASONICA BASICA (Escuela de Historia U.C.V. 1992)
           
Bolívar en el Gran Templo Masónico de Caracas (Foto E. Reverón)



INTRODUCCION

 Iniciamos  el  trabajo  con un arqueo de fuentes bibliográficas para obtener una visión panorámica del tema ( Una Nación Llamada Venezuela, pp. 65 88.). Escogimos el período 1850 1870  por haber sido poco considerado por la historiografía masónica  venezolana, que ha concentrado su atención en el período de la  Independencia.
 El principal obstáculo que había que superar para poder delimitar un  tema dentro del marco del pasado masónico era el acceso al Archivo de  la Gran Logia, cuya existencia negó el hermano que ocupaba el cargo de  "Gran Secretario" en agosto de 1988. Después que el negado archivo  quedó parcialmente destruido por las llamas durante los primeros meses  de 1990, algunos masones tomaron conciencia de la necesidad de  establecer acciones para conservar el patrimonio histórico de la  institución masónica que logró salvarse.
 Estas circunstancias coincidieron con una invitación que recibí de la  logia Andrés Bello N 33 para que expusiera en una tenida de  instrucción ( Influjos masónicos en la instauración del matrimonio civil en Venezuela. Caracas, A.N.H., 1988, 28 pp.), la ponencia que había presentado en el año 1988 en el  VI Congreso Venezolano de Historiadores patrocinado por la Academia  Nacional de La Historia. Al terminar la exposición, la logia acordó  auspiciar   la publicación de ese trabajo que me dio a conocer como  investigador del pasado masónico  en el seno de la institución hasta  que la logia Esperanza N 7 me permitió trabajar su archivo. No era un  archivo propiamente dicho, eran paquetes de cartón amarrados con  mecate delgado y con el polvo acumulado detrás de una puerta  discretamente oculta como se puede apreciar en el anexo fotográfico.
Tuvimos que ordenar más de ciento treinta años de memoria de la logia fue necesario  para estudiar veinte. Había pasado de un extremo a otro; de la  carencia absoluta de documentos, a un caudal de información inédito. Fue necesario invertir varios meses de trabajo para  poner en condiciones la documentación para elaborar el  inventario del archivo, e ir ordenando el material que  permitiera elaborar el esquema para desarrollar esta tesis.
 El archivo está compuesto por los libros de actas, correspondencia  intermasónica a nivel de jurisdicción masónica, expedientes  personales, cuadros logiales, folletería, circulares y decretos, entre  los más importantes. Los documentos consultados pertenecen al período  de 1853 a 1867. Complementados con la Colección de Libros Raros y  Manuscritos de la Biblioteca Nacional.
 En nuestra escuela no ha sido tratado el tema de la masonería en tesis de grado alguna. Corresponde, por consiguiente, a una necesidad,  tanto para la historiografía venezolana como para la institución  masónica, la cual tiene una noción vaga de su historia, construida a  trazos y ajena al contexto histórico donde se desarrolla; haciéndose  eco de leyendas creadas por prosélitos y detractores, pero que no  responden a las exigencias de la investigación histórica de hoy.
Portada del Dogma y Ritaual
de A. Pike
 Presentamos una visión del problema resultado de la revisión y  selección de más de cien títulos, que constituye el primer basamento  bibliográfico que nos permitió hacer una selección que llamamos  Bibliografía Masónica Básica; y que nos ofrece una idea general de lo  que se ha dicho de la masonería en nuestra historia. Hicimos una  selección de los textos dedicados a la historia de lo masónico en  varios niveles o grupos de obras con  rasgos comunes. El primer grupo  corresponde a los masones que escribieron su historia; otra selección  de textos de la historiografía tradicional que hicieron mención de la  masonería. Las ponencias dedicadas a la masonería en el VI Congreso  Venezolano de historiadores. Resaltamos a los autores que merecieron  especial atención  por la forma   profesional y técnica con que han  elaborado sus investigaciones y la crítica histórica que realizaron  para generar un conocimiento con sus apreciaciones; nos referimos al  Dr. José Antonio Ferrer Benimelli, el Profesor Manuel Pérez Vila y la  Dra. Miriam Blanco Fombona de Hood que constituyen el primer foco  realmente crítico y el inicio de la formulación de los elementos  necesarios para comprender el pasado de lo masónico. Terminamos con la  fuente esencial de la leyenda masónica de los condenados por la  rebelión de San Blas, prisioneros en las mazmorras de La Guaira en  1797. Esta "epidemia" legendaria entró a través de la historiografía  española, vía Enciclopedias; especialmente Enciclopedia Universal Ilustrada, Madrid, Espasa Calpe 1917,  consultada por Valdivieso Montaño, repetido por los autores  posteriores.
  Revisamos los Libros de Actas, enumeramos sus folios. Elaboramos  una ficha tipo con los espacios para registrar los asuntos básicos que  se tratan en las tenidas masónicas; el tipo de tenida, la  correspondencia recibida y enviada, cuadros logiales, circulares de la  Gran Logia. Para efectos de este trabajo hicimos una selección  minuciosa de los datos que necesitamos para sustentar el desarrollo de  los puntos propuestos y mostrarles  el panorama que presentamos a  continuación.
 Al comenzar la segunda mitad del siglo XIX la masonería venezolana se  reorganizó logrando reunir en sus logias a un contingente humano identificado con el ideal de progreso y perfeccionamiento al amparo de  las leyes dentro del modelo republicano que llevaban a la práctica en  la misma organización, estructura y funcionamiento de la Institución  masónica.
 Al revisar la documentación del Archivo de la Logia Esperanza 37, hicimos lectura analítica de los  expedientes partiendo de los  fechados en 1854; hasta los de 1867, y algunos de los años posteriores  hasta 1870.
  Acusamos la presencia de una generación de masones que había heredado  en la vida civil, un país políticamente independiente de España; y en  la vida masónica, una organización que se consideró inspiradora de los  principios e ideales de libertad e igualdad propuestos por los  primeros movimientos independentistas.
 Al cumplirse dos décadas de vida independiente, la nación venezolana  estaba a punto de desaparecer como consecuencia de la violencia  política generada por la confrontación de una crisis  que no había  podido resolverse ni en Carabobo, 1821; ni con la disolución de la  Gran Colombia, en 1830. Al contrario, se agudizó después de 1847    teniendo consecuencias nefastas para la institución masónica en 1851,  después de la expulsión del general Páez. Iniciamos nuestra revisión   documental con los papeles correspondientes a la fundación de la  Logia Esperanza N 37, el 27 de diciembre de 1853.
  La violencia política había socavado las bases de la masonería  venezolana, que no habían demostrado ser más sólidas que las  pasiones políticas  generadas por paecistas y monaguistas, profanos y  masones, y que, desde los últimos años de la primera mitad del siglo  XIX  no habían podido sacar al país de esa situación donde se  encontraba  sumergido; mientras  la  masonería coexistía dentro de un modelo de convivencia  constitucional al amparo de las leyes masónicas y metas de civilización. Observamos a una masonería en confrontación con la crisis y con estructuras coloniales de coacción civil que  continuaban vigentes: representantes de la Iglesia Católica, como el  padre Andrés Domínguez privaban de sus derechos civiles de ciudadano a  los masones mediante la aplicación de bulas papales dictadas en Roma,  por el simple hecho de no abjurar públicamente de la masonería ante el  lecho mortuorio. Los huérfanos quedaban imposibilitados en el  ejercicio de los derechos de sucesión, porque el padre fue excomulgado  antes de morir.

Iniciamos  el  trabajo  con un arqueo de fuentes bibliográficas para obtener una visión panorámica del tema. Escogimos el período 1850 1870  por haber sido poco considerado por la historiografía masónica  venezolana, que ha concentrado su atención en el período de la  Independencia.
 El principal obstáculo que había que superar para poder delimitar un  tema dentro del marco del pasado masónico era el acceso al Archivo de  la Gran Logia, cuya existencia negó el hermano que ocupaba el cargo de  "Gran Secretario" en agosto de 1988. Después que el negado archivo  quedó parcialmente destruido por las llamas durante los primeros meses  de 1990, algunos masones tomaron conciencia de la necesidad de  establecer acciones para conservar el patrimonio histórico de la  institución masónica que logró salvarse.
 Estas circunstancias coincidieron con una invitación que recibí de la  logia Andrés Bello N 33 para que expusiera en una tenida de  instrucción, la ponencia que había presentado en el año 1988 en el  VI Congreso Venezolano de Historiadores patrocinado por la Academia  Nacional de La Historia. Al terminar la exposición, la logia acordó  auspiciar   la publicación de ese trabajo que me dio a conocer como  investigador del pasado masónico  en el seno de la institución hasta  que la logia Esperanza N 7 me permitió trabajar su archivo. No era un  archivo propiamente dicho, eran paquetes de cartón amarrados con  mecate delgado y con el polvo acumulado detrás de una puerta  discretamente oculta como se puede apreciar en el anexo fotográfico.
   El proceso de reorganización y búsqueda de la unidad jurídica de la  orden dio paso a la construcción del templo, auxilio y solidaridad  fraternal, atención a los hermanos presos durante las guerras y a la  lucha por la igualdad de los derechos civiles utilizando la vía legal,  mediante la presentación, ante la Cámara Legislativa, de una solicitud  en bloque, para que se instaurasen el matrimonio civil y los registros  civiles de nacimientos, matrimonios y defunciones. Esta nueva  legislación garantizaría el ejercicio de los derechos civiles, como  los sucesorales. Sólo heredaban los hijos legítimos provenientes de  matrimonio consagrado por la iglesia. Si alguien dejaba de  pertenecer  a la comunidad católica, terminaba su condición de ciudadano. La  excomunión religiosa tuvo injerencia en la posibilidad de disfrute de  los derechos civiles, costumbre arraigada desde la Colonia.
 Las logias fallaron en su intento, pero para poder comprender las causas de semejante fracaso fue necesario primero saber qué es la masonería y  cómo funcionaba a mediados del siglo XIX. Conocer su organización, sus ideales, principios, miembros, estructuras de mando  y el proceso histórico de su redificación dentro del marco de la  crisis política e institucional que sufría Venezuela durante el  período que estudiamos.
 La primera impresión que presentamos es que la masonería es una  institución cuyos miembros permanecen ligados por nexos fraternales  establecidos mediante ritos "secretos". Los aspirantes solían llegar  con los ojos vendados a una cámara subterránea donde debían esperar  reflexionando (  Instrucción del orden francmasónico.(Catecismo de los tres grados del orden simbólico) Caracas, Reimpreso por F. Antonio Álvarez, 1851.), mientras la logia preparaba la liturgia para la  ceremonia de iniciación. Ser masón era un misterio porque  no había  obras impresas al alcance de cualquier investigador como en el  presente. Sólo los masones conocían los misterios, y juraban por su  vida guardar silencio
absoluto acerca de todo lo visto, ocurrido y  oído en logia. Estas circunstancias dieron a la masonería un aurea de misterio, que también contribuyó a generar desconfianza en algunos sectores de la  sociedad; pero lo más importante que debemos anotar estos aspectos  señalados, es que contribuyeron a generar muchos mitos en torno a la  institución; la tradición oral no es la única que  ha contribuido a  generar y a alimentar los mitos que existen en torno a la fraternidad  de la escuadra y el compás. Por el contrario existe una  historiografía; que más que el eco, ha sido el vehículo de la  fantasía, la exageración y la especulación.
 En la primera parte reunimos un conjunto que llamamos Bibliografía  Masónica Básica que constituye la base  para elaborar el panorama  historiográfico,  ubicarnos dentro del tema y observar las diferentes formas como ha sido abordado. En la segunda parte nos propusimos  buscar  como alternativa para investigar la historia de  la masonería  el estudio de los archivos de una logia masónica y la selección del  período menos trabajado y por consiguiente, menos mitificado.  Escogimos el período correspondiente a los primeros veinte años de la  segunda mitad del siglo XIX porque allí comenzó un nuevo período  dentro de la historia masónica, es la médula de la crisis de la  institución. La crisis del  país se vio reflejada en una de las  instituciones más prestigiosas de su siglo. La crisis era el llamado a  un cambio donde los aspectos relativos a lo jurídico y lo político  cederían espacio a los aspectos y objetivos relativos al progreso  económico  (La idea política de Venezuela (1830 1870), p 98.)                                                                                                                               La masonería venezolana se había desmembrado y  dividido a quince meses de haber sido derrotado y expulsado del país el general José Antonio Páez; su Primer Gran Comendador,  primer presidente del  Supremo Consejo Confederado del grado 33; que después que le había  sucedido Diego Bautista Urbaneja y estaba en ejercicio el General  Carlos Soublette; tuvo que partir exilado para Nueva York,  Filadelfia  y Washington. Resaltamos el hecho de que el general José Antonio Páez salió al exilio y a los  pocos meses la masonería se dividió. La masonería de la cual tenemos referencias documentales es la que se reorganizó después de la  caída "provisional" de Páez, la consolidación de los Monagas y la  reorganización de la institución  con el apoyo moral de un viejo prócer que estaba a punto de morir. El general Mariño firmó un decreto  de Gran Logia Provisoria y planchas masónicas convocando a la  reorganización de la masonería en 1854.
Gran Templo Masónico de Caracas
Monumento Histórico Nacional
Foto Eloy Reverón 2005 

Constituyeron una Gran Logia Provisoria  que decretó acuerdos  conciliatorios en busca de consolidar la unidad institucional ( Santiago Mariño, Ser:. Gr:. Maest:. de la Orden Francmas:. en Venezuela.  Decreto, dado en Maracai (sic), 4 de enero de 1854, Imp. G. Corser, 1854.). Al finalizar el año de 1853 quedó fundada, ordenada y constituida la  logia Esperanza 37. Después la masonería creció, se reorganizó y buscó  la unidad, para instituirla en un acto solemne convocado por la prensa ( El Federalista,   Caracas, jueves 12 1 1865, N 433,Año II, Mes VI.p.1), donde acudieron más de trecientos hermanos donde escucharon el  salmo CXXXII, referido al juramento que le hizo Dios a David a  condición de que sus hijos permanecieran unidos, para que se sentaran  sobre su "trono para siempre"  (Fusión Masónica, Caracas, Imp. El Porvenir, 1865, p.1.) El Presidente encargado, Antonio  Guzmán Blanco hizo acto de presencia en la ocasión de celebrar la  firma del pacto de unidad institucional (enero 12 de 1865 ) de las  logias establecidas en el territorio nacional dejando atrás las  diferencias surgidas entre los seguidores de Páez y los de Monagas. Se   comenzó a construir el Gran Templo, lucharon contra epidemias,  socorrieron a los hermanos y lograron sobrevivir a la Guerra Federal,  quedándoles lugar para realizar una campaña para obtener del Congreso  a instauración del matrimonio civil en 1867, y fracasar en el intento.  ¿Porqué falló la masonería en ese momento tan luminoso?, cuando la  observamos fuerte y unida pero insuficiente para lograr su objetivo  por la vía de la legislación. Los documentos estudiados en el Archivo  histórico del Congreso de la República ( Tomo 382 del año 1867, dedicó 87 folios a la masonería.), no podían ofrecer la posibilidad de observar qué tan representativa del universo masónico de 1867 era esa cifra de diez logias y trecientas firmas.
 Consolidada la independencia política siguió un proceso de organización de la  masonería que desapareció dentro del proceso de separación de  Venezuela de la Gran Colombia. Reorganizada en un segundo intento por  Diego Bautista Urbaneja que no logra superar la dictadura del general  José Tadeo Monagas (1847 1851). La masonería de los próceres que se  había colocado en torno al general Páez, fue azotada por esta  dictadura hasta el punto, que en 1854 no quedaban ni los archivos de  las pocas logias que trabajaban en Caracas. La masonería que  estudiamos en esta tesis se reorganizó a principios del año de 1854 y  logra consolidarse después del ascenso de los liberales al poder,  terminando nuestro estudio con el fracaso de un sector de la masonería  que pretendió destruir, a través de la legislación, estructuras  coloniales que tenían vigencia en 1867. Este fracaso anuncia en cierta  forma la llegada de nuevos tiempos donde el poder dio más tarde, durante la  consolidación de la autocracia guzmancista, pero que forma sus bases  durante el período que estudiamos, donde la masonería fue una de las estructuras organizacionales que los hombres de la segunda mitad del  siglo XIX utilizaron para reunirse y emprender acciones colectivas.
 Termina un período donde  se pensó  que la realización de un orden  social próspero dependía de la existencia formal de un Estado Liberal  de Derecho ( La idea política de Venezuela, p. 103.).


I.  BIBLIOGRAFIA MASONICA BASISCA
 Durante la  primera etapa de nuestra investigación, nos propusimos  revisar la mayor cantidad posible de publicaciones relacionadas con la Orden. Fue necesario estudiar los manuales de los diferentes grados masónicos, liturgias, catecismos, diccionarios especializados, reglamentos, constituciones y todo lo que estuviera relacionado con la instrucción masónica. Un caudal de información conceptual relativo a  la institución misma; simbología masónica, la instrucción de los 33  grados. Debimos aclararnos cómo se percibe la masonería en el  presente, en el momento que cada masón escribió su historia, y sobre  todo durante el período que estudiamos. La segunda etapa comenzó  sacudiendo el polvo, separando cronológica y temáticamente los  manuscritos de la logia Esperanza del período fechados a 1854 1870.
Los estudiosos del pasado masónico no se han detenido a estudiar la  forma como se ha concebido la masonería en cada época.
 Una  dificultad que enfrentamos para delimitar nuestro tema apareció  al hacer el seguimiento de las fuentes de la bibliografía  consultada. Observamos que los autores repiten la misma información, y muchos no  citan el fundamento de sus afirmaciones. Al revisar los trabajos que  se han escrito en Venezuela sobre historia de la masonería observamos  que en casi su totalidad, han centrado su atención en el período de La  Independencia (Situación que no ha cambiado después de dos décadas de haber escrito originalmente este texto). Para efectos de la revisión historiográfica del tema  elaboramos una clasificación que obedece exclusivamente a necesidades  metodológicas en virtud de presentar la información sobre los autores  y las principales obras que se han publicado. El primer grupo que  hemos discriminado corresponde a la historia que han escrito los  mismos masones para la instrucción de sus miembros y para captar nuevos prosélitos; el segundo grupo constituido por las ponencias presentadas ante el VI Congreso Venezolano de Historiadores en la  Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1988; continuamos con la  revisión de algunos historiadores tradicionales que han hecho  referencias a la masonería en sus trabajos; luego agrupamos a los  autores que merecen especial atención por su espíritu crítico y  finalizamos con la masonería en obras de referencia.
 Todo lo que se ha publicado sobre masonería hasta la fecha en  Venezuela, es apenas suficiente para ofrecernos una base más o menos  elaborada que nos permita un acercamiento al panorama general de la  masonería dentro del contexto histórico.
 La historiografía venezolana carece de estudios sistematizados que  contribuyan a obtener una visión más o menos concreta de la masonería  en Venezuela que nos ofrezca una idea diáfana y desmitificada del  papel que realmente desempeñó en nuestra historia. Es necesario  encontrar documentos originales masónicos de algunos períodos, sobre  los cuales, el conocimiento de la masonería es escaso o nulo. La mayor  cantidad de trabajos que hemos estudiado tienen como centro de  atención el período de La Independencia. Paradógicamente ese es el  período que mayor dificultad se presenta para hallar fuentes  documentales apropiadas para su estudio. Esto se debe fundamentalmente  a que la masonería no existía como una institución local, sino como  una organización en período de gestación, como un apéndice de grandes  logias de países extranjeros. Lo que indudablemente existía era  masones entre los viajeros que venían a América, y como es natural,  trataron de agruparse. Las primeras logias  se organizaron  con cartas  patentes de los otros países ( Páez a la Log:.Amistad de Maryland, Caracas, A.N.H. Archivo AR 2   G 2 16, 1823.).
Túnel del Tiempo Indio
Eloy Reverón 2011http://reverones.blogspot.com/

De las pocas logias que se dice que existían antes de 1821, apenas tenemos de su existencia tal solo referencias bibliográficas y hemerográficas. En el mejor de los casos nos enteramos por testimonios relacionados  con algún personaje notable vinculado a la institución, tal es el caso  de Gustav Hippisley ( Narrative of the expedition to the rivers Orinoco and Apure in the South America. p.320.) que dejó testimonio de haber asistido a la  ceremonia de iniciación del General Montilla en la casa de un conocido  británico residenciado en Angostura en 1817.

También encontramos  referencias provenientes de la especulación producto del entusiasmo y  la fantasía.  La mayoría de los trabajos no sobrepasan aspectos anecdóticos, son de  difusión limitada a los talleres masónicos y suelen ser eco de las  mismas fuentes bibliográficas.
 La historia general de la masonería está por escribirse, es necesaria  una revisión crítica cuyo objeto sea dibujar una panorámica  de lo que se ha escrito sobre el tema y sus principales niveles y  tendencias.
 Hemos encontrado alusiones superficiales destinadas a guiar o a  aportar datos generalmente incompletos o de dudosa procedencia. Las  obras que se ocupan de la historia de la masonería han sido tan poco  difundidas como el espíritu crítico que las caracteriza. En términos  generales hemos encontrado acusada parcialidad tanto en detractores  como en prosélitos. Sólo en los trabajos publicados durante los  últimos años por estudiosos experimentados y ajenos a la masonería han  aportado elementos para iniciar la sistematización del estudio de este  aspecto de nuestra historia, tan poco abordado y hasta ignorado por  las últimas generaciones de historiadores.
A.  Los masones escriben su historia.
  Los textos que reunimos en este capítulo surgieron del esfuerzo de los mismos masones por instruirse en los aspectos que consideraron más relevantes del pasado masónico, producidos fundamentalmente para la  instrucción de sus miembros, para la captación de nuevos candidatos y  para defender la imagen de la institución del ataque de otra  institución celosa del prestigio que pudo acumular por el mismo brillo  de sus miembros. La característica esencial de estos autores es la marcada tendencia a recopilar la información que contribuye a  dignificar y exaltar a la orden; cayendo con frecuencia en lo  panegírico, en algunos casos llegando a manipular citas, referencias  documentales y referencias bibliográficas sin detenerse en la crítica  interna y externa de las fuentes. Es necesario señalar una marcada  influencia de la historia patria y de la necesidad de promover a la  institución a través de una relación superficial de los principales  próceres militares y civiles con la masonería.
En el desarrollo de esta primera parte también podremos observar  cómo  se transmitió la leyenda de los prisioneros de la Rebelión de  San Blas, según la cual estos reos formaron una logia masónica en la  cárcel de La Guaira, y ésta encendería la chispa que incendió a la  región venezolana durante la emancipación.
La continuación de este texto será subida a http://lectorbiblio.blogspot.com/http://lectorbiblio.blogspot.com/
Yare
Eloy2004
Eloy Reverón, Fragmentos de su tesis para optar a la licenciatura en Historia, Masonería en Venezuela (1864 1870)    

martes, 8 de marzo de 2011

Tercer Simposium Internacional de Historia de las Masonerías y las Sociedades Patrióticas Latinoamericanas y Caribeñas


Con motivo al la celebración del Tercer Simposium Internacional de Historia de las Masonerías y las Sociedades Patrióticas Latinoamericanas y Caribeñas “Masonería, Independencia, Revolución y Secularización”, evento que tuvo lugar en la ciudad de México entre los días 2 al 4 de diciembre de 2010, , aceptó la invitación del comité organizador del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAN, donde se dieron cita personalidades de la Masonología Internacional como los doctores José Antonio Ferrer Benimelli, de la universidad de Zaragoza, España; María Eugenia Vázquez Semadeni, de la Universidad de California, Los Ángeles, EUA, Miguel Guzmán Steim, de la Universidad de Costa Rica; Jorge Luis Romeo de la Universidad de Syracuse, Nueva York, EUA; Carlos Francisco Martínez Moreno, de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAN; Ricardo Martínez Esquivel, de la Universidad de Costa Rica; y Eloy Reverón de la Universidad Central de Venezuela y del Instituto Venezolano de Estudios Masónicos IVEM, entre otros.
Queda reservado para el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAN, el derecho a publicar la versión original de la ponencia de nuestro compatriota, pero la Revista Arbitrada Nuestro Sur, tiene reservado para el número tres una versión de la presente ponencia que hace énfasis en la aplicación de los principios de la teoría de la Realidad Histórica que el mencionado historiador desarrolla desde finales del siglo pasado.
La ponencia de Reverón: La Masonería y la Independencia en Venezuela (¿Cuál Masonería y cuál Independencia?)
Por favor manténganse en seguimiento de nuestra página porque pronto publicaremos algunos avances de las últimas investigaciones del historiador Eloy Reverón

domingo, 16 de mayo de 2010

¿Existe Europa? Eloy Reverón

(Foto Eloy Reverón Las Galdonas Estado Sucre Venezuela)

Desde el lado occidental del Atlántico Europa suena como un lugar mítico. Ubicado mucho más allá de donde rompen las olas impulsadas por el viento que trajo a nuestros tataratatarabuelos a salvarlos de las llamas eternas del infierno, impusieron la lengua castellana, y aquí la convirtieron en idioma al hablarse y escribirse en un inmenso continente. Impusieron su razón de poder donde un omnipresente Rey que decidía lo que era real y lo que sería mentira, según su real interés.
Para expandir la santa cristiandad sembraron su simiente en nuestras tataratatarabuelas, y después de un cuarto de siglo de guerra asimétrica, conquistaron el valle de los que hubieran sido nuestros tataratatarabuelos.
Cuando ellos llegaron no existía todavía eso que gente identifica con el nombre de Europa. Solo existían unas fantásticas familias, embrutecidas de tanto casarse entre primos, y subyugadas bajo el dominio psicológico del Reino de los cielos, con capital en un lugar llamado Vaticano donde bendecían su realeza.
Según ese derecho, los súbditos de Portugal y los de Castilla y Aragón, se repartirían el llamado Nuevo Mundo a ambos lados de una línea imaginaria llamada de Tordesillas.
Gracias al tesoro de Montezuma y a las perlas del Caribe lograron financiar los astilleros para detener el avance de los Turcos en Lepanto, Europa se estaba gestando.
Así fue como aquellos valientes y arrogantes caballeros andantes, de patas en el suelo se convirtieron en señores (hasta hace poco seguían llegando a refugiarse de sus guerras). Construyeron un emporio urbanístico sobre las ruinas de hermosas ciudades, y donde no las había. Trajeron la sífilis, la viruela, la tuberculosis y la gripe a donde había grandes ciudades como Teotihuacan, Cuzco o Cajamarca. También trajeron caballos y vacas que se reprodujeron como conejos sobre los llanos y las pampas.
Así nuestros tataratatarabuelos fueron las piezas de avance de la única cruzada victoriosa que construyó las simientes la modernidad. Llevaron por primera vez al otro lado del Atlántico, papas (un tubérculo originalmente venenoso que la manipulación genética de la ciencia incaica convirtió en más de un centenar de especies) para las tortillas gallegas; tomate para la pasta chuta; fertilizantes de guano para aquellos arruinados suelos, maíz para sus polentas, hamacas para dormir confortablemente en sus putrefactas carabelas, pero lo más importante centenares de miles de piezas de arte de oro y plata reducidas a lingotes con los cuales, según los cálculos, se podía construir las Torres Financieras del 11de septiembre, en oro y plata del tamaño natural. El Dorado que al parecer terminó en los bancos de los judíos que habían expulsado de su reino, para financiar la revolución industrial de los competidores de la Corona. Mientras la madre España se arruinaba ahogada en gastos burocráticos, porque los piratas les bajaban los galeones repletos al fondo de los mares, o se los llevaban a su madre Isabel.
Más o menos en esa época, aquí se comenzó a decir que existía un lugar que llamaban Europa; cultura occidental, modelo de civilización cima del progreso y del desarrollo, tope máximo de una cultura superior, patrón que debían seguir los pueblos atrasados, los sudacas tercer mundistas, negros, pobres, indios, subdesarrollados, guapetones de barrio. Todos debíamos seguir su religión, su filosofía, su humanidad, su justicia, pero después de dos guerras mundiales, el barco de la Ilustración se vino a pique, y en un lugar llamado Yalta, se definió el fin de un tiempo histórico, que un historiador estadounidense llamó el fin de la era europea.
Después del quinto centenario del encubrimiento, algunos vectores del dominio colonial resisten al paso de las generaciones, la expansión geográfica de ese modelo de cultura, instalada en el Norte, las coronas cambiaron de dueños pero todo se hunde en la usastroika financiera. Y siguen silenciado la realidad, hasta comernos el Planeta.
Desde esta humilde periferia, existe un solo tiempo histórico que comenzó cuando salió la primera flecha rebelde del arco tenso del indio guerrero hacia el tiempo infinito de la historia, cuyo fin será cuando su punta asiente en el centro de la diana de la independencia integral de un continente repleto de sudacas.
Recibe un abrazo fraterno desde Nuestra América, Cayetano, tu pregunta es estupenda.

martes, 24 de noviembre de 2009

Comentarios de Eloy Reverón al “Recuerdo y respeto por el Héroe Nacional” de J.M. Briceño Guerrero

(Foto: E. Reverón en V Feria del Libro FILVEN 2009)

José Manuel Briceño Guerrero fue escogido como orador de Orden en el Palacio de las Academias en representación de las universidades de Venezuela el día 24 de junio de 1983. Celebraba Venezuela el bicentenario del natalicio del héroe nacional, y ese día específico, el 24 de junio de 1827, fecha cuando Simón Bolívar sancionó los estatutos republicanos de la Universidad Central de Venezuela, así como también la conmemoración de la gran victoria militar de Simón Bolívar en el campo de Carabobo “y cómo olvidar que San Juan Bautista, patrono del día, esconde a los dioses paganos del solsticio estival.” (JMBG 1983)
Los organizadores esperaban que El Filósofo continuara la tradición de colgar un retrato hablado con los signos esenciales del discurso académico incorporándose al “linaje insigne de los retratistas del Libertador, callándose lo que sabía.
Por decir lo que sabía y sobre todo por decir la verdad, la tan cacareada “libertad de expresión” de la democracia representativa de 1983, que no solo le cortaron el discurso cuando lo transmitían en vivo en cadena nacional. Sino que tuvo que salir escondido porque los órganos represivos del Estado, se disponían a encerrarlo, porque no tenían ni idea de quién era el personaje.
Pero ¿cuál fue el pecado sacrilegio cometido? Se encontró ante el dilema de caer en la vergüenza y el deshonor ante sus dioses contribuyendo de manera indirecta a mantener mentiras convencionales por timidez en el libre ejercicio de la palabra. Su respeto al Libertador y a los oyentes no le permitiría callar la verdad.
Inspirado en la obra de Tucídides, colocando en el verbo la condición humana trascendiendo a las conjeturas; desplegando y explicando de manera analítica, distintos enunciados donde destacó la capacidad excepcional del héroe y su comunicación con los intereses de los pueblos para intervenir en sus destinos. Transcribió el enunciado de que estos hombres no están enterrados en una tumba, sino que ocupan toda la tierra. Resaltó el señalamiento del culto oficial que cíclicamente le recuerda con estatuas, discursos y flores, y cuya existencia toca empalmado su corazón a los corazones de todos con una marca más cercana que la de sus actos. Una vez ubicado Tucídides arrancó con su exposición sobre Venezuela a la luz de Tucídides.
Lo fuerte del discurso comenzó cuando colocó en evidencia y fundamentó que Bolívar no podía ser padre de una patria que se había constituido en patria separada en contra de su voluntad y de su pensamiento. Desenmascaró la farsa oficial porque la desintegración de la patria fundada por él, la ponía en evidencia.
Expresándose JMBG en estos términos: “Venezuela por no ser más colonia española da testimonio de la gran victoria de Bolívar, pero por ser estado separado de la Gran Colombia da testimonio del gran fracaso de Bolívar. Su propia victoria militar, más que su enfermedad y su muerte lo hicieron fracasar como organizador de estados, porque los heterogéneos discursos que logró cohesionar para la primera tarea, al dispersarse de nuevo sin el freno español y sin el suyo, sólo válido en guerra, condujeron a la multiplicidad caótica que hoy nos impide pronunciar palabras salidas del corazón colectivo, palabras que él si oyó y dijo pero nosotros no queremos oír, hipnotizados por pequeños poderes.” (Idem) Fueron precisamente esos hipnotizadores al servicio de los poderes, quienes interrumpieron la transmisión de su discurso.
Denunció el parricidio y la recuperación del cadáver de Bolívar para hacerlo objeto de un culto supersticioso que escondía el terror a su resurrección al separarlo de la tierra para garantizar que no pueda germinar.
Desenmascararlos en el propio púlpito de los profanadores de la patria, estrujarles la verdad de la utilización del culto a Bolívar como fachada para encubrir la rapiña y el reparto, de un grupo de políticos que solo conocían la pandilla como forma de organización y la astucia como virtud suprema, y a sus herederos a lo largo de la historia. Sólo en un país con libertad de prensa podía expresarse esa realidad que los medios de información silenciaron. Es bueno que piensen en esto aquellos que hoy opinan sobre la libertad de expresión. El discurso de Briceño Guerrero sigue tomando calor hasta referirse a los últimos cincuenta años de su vida como testigo presencial del avance alcanzado por los nuevos cultores del Libertador. Lamentablemente, la mayoría de los venezolanos no tuvieron noticia de él en su momento.
La denuncia que hizo es digna de ser recordada, porque después de veintiséis años, este discurso puede verse como el reflejo de una realidad histórica, después que han sido desnudados es justo y perfecto, lo que no es justo que se olvide que no sólo les criticó que no se podía hablar de patria en 1983, sino que se los argumentó con la retórica más elocuente de un filósofo: “Un país se hace patria cuando construye dentro de sí centros autónomos de autoconocimiento y autocomprensión que iluminen sus centros de acción para integrarse asumiéndose en plenitud, orientarse en el universo y dirigir deliberadamente su conducta; así, esta será no la resultante mecánica de una combinatoria subhumana de fuerzas históricas, sino el producto de decisiones enraizadas en un ámbito de valores espirituales, es decir propiamente humanos.”(Idem)
Pero tampoco se limitó a descargar a los políticos, sino que a las mismas universidades por su complicidad con la mentira oficial, por su pasividad ante semejante realidad. No sin hacer justicia a una minoría que mantenía una actitud digna y respetuosa de aquellos ideales, y a las virtudes genuinas.
Comparó la tragedia griega con la variante venezolana, …inherente según los griegos a la condición humana, está en esa ruptura, en esa discontinuidad, en esa separación entre la heterogénea nobleza del pueblo y la actuación de los poderes públicos.”(Idem) pero agregó la diferencia sustancial: que nuestra tragedia tenía remedio.
Finalmente recalcó el sentido y etimología del recuerdo y el respeto, sentido que le impedía dirigirse a todos sin la franqueza con que lo hizo.
De tal manera os invito a revisar este documento histórico, que nos sirve para despertar a aquellos trasnochados que continúan creyendo que este país no ha cambiado, porque ellos siguen pensando con sus cuadradas estructuras del siglo pasado.

(Discurso pronunciado por J.M.Briceño Guerrero en el Palacio de las Academias el 24 de junio de 1983, con motivo del Homenaje de las Universidades al Libertador en el Bicentenario de su natalicio.

Para leer el texto completo, vistar:http://pensamientoeuropeobajoopticamirandina.blogspot.com/

viernes, 3 de julio de 2009

Texto de la Ponencia presentada por el Historiador Eloy Reverón en la V Jornada Masónica celebrada en BQtO, Ed. Lara, Venezuela 4 de julio de 2009


Resp:.Logia Renacimiento N 222
Or:. Barquisimeto Julio de 2009
El General José Antonio Páez y los Masones
Eloy Reverón

Resumen

Sin pretensiones de registro biográfico presento algunos aspectos que considero importantes para el estudio de tres eventos fundamentales para la comprensión del proceso histórico de la emancipación, y su relación con la Orden Masónica partiendo desde los días de la guerra de los Llaneros (1813), la conformación de la Orden de los Libertadores después de la Independencia (1823), y la instauración de la Oligarquía conservadora(1830).
Aunque nuestro concepto de la Historia no se ubica dentro del culto, ni a la personalidad ni a las instituciones, la reflexión de este breve ensayo está orientada por la idea de explicar una realidad histórica a través de un protagonista de primer orden en la vida política de Venezuela, su primer presidente, el general José Antonio Páez y su relación con el cónsul Británico en La Guaira, Sir Robert Kir Porter. Ambos vinculados en algún momento de sus vidas, con la Orden de la Escuadra y el compás
Me fundamento en la existencia de Tres documentos relevantes que confirman la vinculación de algunos personajes del entorno a la Orden Masónica: el primero, la solicitud de carta patente dirigida a la logia Amigable N 25 de Maryland para la regularización de la logia en Valencia. En segundo lugar, el diploma de Maestro Masón otorgado por la logia de Londres al Cónsul en 1811, cuando partió a su primera misión diplomática. Y por último, aunque no hemos encontrado indicios de relación masónica entre los masones venezolanos con el diplomático británico en su diario personal (1825 1842), resulta una pieza fundamental para el análisis de la vida pública del centauro llanero porque contiene 473 registros relativos al general Páez en las 1039 páginas que reúne el total de la pieza.

I.- La logia del general Páez

Comenzaremos señalando la existencia de un manuscrito original (A.N.H., ar: Páez, José Antonio) fechado en Valencia, 9 de julio de 5.823 de la Era Masónica, (1823 de la Era Cristiana), una solicitud de carta patente a la Amicable Lodge N 25 de Baltimore Maryland, fundada el mismo año que la ciudad, en 1797. Se trata de una formalidad masónica para afiliar la logia a la masonería internacional.
Este documento es la única referencia de la logia, ni siquiera el nombre, sólo contamos con los nombres y las siglas de los oficiales; su V.: Maestro: José Antonio Páez. Figuran las firmas de próceres de la estatura del general José Abreu de Lima, general Juan Uslar, coronel Georges Woodberry, comandante Luis Flegel, V. Torres, Pedro Celis, Juan de Escalona y Pedro Guillén; algunos son los militares, miembros del Estado Mayor del general Páez en la Campaña de Carabobo que luego lo acompañaron en el sitio a Puerto Cabello; y los otros, autoridades civiles de la región.
El general Páez, no mencionó a la Masonería en su Autobiografía, no sabemos si visitó logias durante su estada en Estados Unidos o en Argentina; sin embargo se dice que su firma figura en el libro de registro del Supremo Consejo del Grado 33 de Venezuela, pero a ningún historiador se le ha permitido estudiar esos documentos, tampoco encontramos evidencias de su asistencia a logias, diferente a este documento.
Sabemos que la Masonería llegó primero a las islas de Caribe, con las guarniciones británicas, y que entre los legionarios funcionó una logia referida por Gustavus Hippisley en (Narrative of the expedition to the rivers Orinoco and Apure..., Londres, J. Murray, 1819) donde afirma haber asistido a la iniciación del general Montilla en una logia que se reunía en la casa de James Hamilton en la ciudad de Angostura. Importador de armas y luego dueño de una compañía de navegación en el Orinoco. Su nombre suena por el amargo de Angostura.
En el archivo de la Gran Colombia, microfilmado en la Fundación Boulton, se encuentra un salvoconducto de la cofradía militar británica para Dionicio Egan, firmado en Achaguas en 1817. El vínculo del general Páez con los británicos fue descrito por R.B. Cunninghame Graham (tomado de Level Chesterton) en: José Antonio Páez. Caracas, A.N.H., 1959, p. 118) de la siguiente forma: “Gusta muy especialmente de los ingleses, a quienes llama hermanos, y ha abogado siempre con mayor entusiasmo por los títulos que tienen a la gratitud del país. Su intrepidez lo hace querido por ellos y exceptuando a Mariño, es Páez el jefe de Colombia que goza de más popularidad entre los ingleses”. Vale la pena señalar que en 1854, para el momento de su muerte, el general Santiago Mariño ocupaba el cargo de Serenísimo Gran Maestro de la Masonería Venezolana, tal vez el masón más antiguo, posiblemente iniciado en Trinidad en la logia de la calle de los Tres Candiles. En 1853 los masones de Caracas solicitaron al Q:.H:: José Monagas la aministía para el enfermo y anciano prócer, bajo cuya investidura masónica se creó la Gran Logia Provisoria en 1854. Sería interesante poder observar si la Masonería y la fraternidad con los ingleses mantienen alguna relación con ese salto cualitativo que dio el general Páez desde un campechano llanero que educa sus modales silvestres para ingresar al mundo de los salones y del protocolo. La logia pudo ser un ambiente ideal para entrenarse en la oratoria y adquirir modales. Pero tampoco olvidemos su aguda inteligencia, su capacidad de adaptación y su voluntad de colocarse a nivel de la alta dignidad que representó.
Una masonería más o menos organizada se estableció en Venezuela a partir de 1824, fecha que la tradición masónica dio a la fundación de la Gran Logia de la República de Colombia, con sede en la ciudad de Caracas, presidida por el licenciado Diego Bautista Urbaneja. Ese mismo año llegó un controversial personaje francés de la masonería estadounidense, José Cernau, otorgando el grado 33 a los próceres y hombres notables que tenía anotados en una hoja suelta, incluyendo al mismo Libertador que ni siquiera estaba en Venezuela. Masones como Gerónimo Pompa, que según su propio testimonio, fue iniciado en 1823, en menos de un año recibió los 33 grados de la Masonería del rito escocés, el general Páez también figura en la lista (A.G.N., José Félix Blanco, T.II, Cap 8, fl, 298). El lector masón podrá imaginarse esta categoría de masones en una masonería infiltrada por la política. Muchos dan por sentado que por estar en la lista recibieron el legendario grado 33.
Según el Diccionario Enciclopédico de la Masonería, y la versión abreviada del mismo, Cernau usurpó los poderes de Soberano Gran Comendador los cuales sólo se le habían otorgado para trabajar en Cuba.
Lo relevante sería poder establecer la vinculación de la Masonería con el poder político en el siglo XIX, porque el 26 de julio de 1850, Páez llegó desterrado a Nueva York, y en junio de 1851 se oficializó el cisma en la Masonería venezolana que la mantuvo dividida hasta el 12 de enero de 1865, 19 días después que la Asamblea Constituyente ratificó al general Falcón como Presidente, un maestro masón de la logia Unión Fraternal de Coro. Páez de nuevo en el exilio, y una nueva generación de masones al poder, después de concluida la Guerra Federal.
La asamblea de reconciliación de la Orden en Venezuela fue presidida por el presidente encargado, general Antonio Guzmán Blanco, futuro protector de la Orden. Durante la apertura de este acto de unidad masónica se leyó el Salmo CXXXII, 11 y 12: “En verdad juró Jehová a David. No se apartará de ello: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono. Si tus hijos guardaran mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré. Sus hijos se sentarán sobre tu trono para siempre”. Esta nota fue publicada originalmente en: El Universal, Caracas, jueves 1 de agosto de 1996.
1823 El General josé Antonio Páez solicitó el 9 de julio, una carta patente a la logia Amigable N 25 de Maryland, para formar una logia en la ciudad de Valencia.(ANH Archivo del general José Antonio Páez). No hemos sabido de respuesta alguna por parte de la logia de Maryland.
http://mitosmasonicos.blogspot.com/2009/04/qh-general-jose-antonio-paez-del.html

II.- Concepciones de la Historia

Para efectos del presente ensayo, la Historia de Venezuela se contempla como un conflicto entre un grupo que ha implantado y reformulado un modelo de sociedad; y otro sector, que al ser excluido se resiste a ese modelo. De esta manera, la Historia de la Resistencia es la Historia de todo ser humano que se opone al coloniaje, a la mentalidad colonialista, a la discriminación, y a la exclusión social. Los masones podrían incluirse dentro de un sector que hizo resistencia a la Iglesia, y el proyecto arquitectónico de una sociedad liberal con cierta resistencia al la institucionalidad de la Iglesia, mas no como al vector que ha ejercido y ejerce fuerza de dominio colonial.
Esta última Historia encuentra resistencia en aquella historia que nos relataron como un cuento para adormecer la conciencia revolucionaria y resignarnos a la sumisión colonial a través de una fantasía romántica que cuenta con más emoción que investigación. Todo incluido en el relato de las vidas de los héroes para quienes algo tan abstracto como la Libertad, estaba por encima de algo tan concreto y tangible como la propia vida. El nuevo status debía justificar el camino de muerte y miseria que los había llevado a ese reacomodo de la clase dominante.

La Historia Patria que heredamos de los románticos de mediados del siglo XIX ofrece una imagen de religión civil donde la Libertad cae del cielo sobre el Campo de Carabobo. Existen motivos para pensar que esta historia fue manipulada por intereses de ambos bandos para sentar bases gloriosas a la nueva clase emergente. Hipótesis que no suena tan descabellada al recordar que Negro Primero y su general Páez lucharon con los realistas como llaneros que habían iniciado su guerra de exterminio contra los mantuanos. Pero después de la muerte del general Boves en Urica, Páez reclutó lanceros provenientes de ese ejército disperso.

Los héroes de la Independencia venezolana constituyeron una nueva clase terrateniente que obtuvo su independencia política con armas compradas a crédito que el país estuvo pagando durante un siglo, cien años de guerras, y cada vez que la Casa Grande tenía ante su portón a la gente descontenta a punto de echarla al piso, la clase dominante renovaba su proyecto de sociedad maquillando el mismo modo de producción colonialista. Contratando nuevos empréstitos en el extranjero, y empeñando el beneficio de las aduanas a favor de los acreedores, para seguir comprando armas. Un ejemplo patético de esta estrategia neocolonialista se expresa en la guerra al proyecto de Revenga para pagar la deuda externa con el estanco del tabaco y la labor de sabotaje para impedir el proyecto por parte de un personaje llegado de Trinidad, justo en 1811. Me refiero a William Ackers[1], de quien apenas sabemos que era un comerciante y prestamista asociado en 1820 a Juan Pablo Huizi; entusiasta y progresista cuya participación en una sociedad para la construcción del camino entra Caracas y La Guaira, y arrendatario de la Hacienda Camurí, tiene notable participación, curiosamente, en el fracaso del proyecto de Revenga, según (C.B.de M. Multimedia de Historia: 1998). Es necesario estudiar con detalle otros casos aislados de ingleses, holandeses, algunos de origen hebreo que llegaron a un paraíso virgen para sus inversiones, como el caso de John Alderson oriundo de Trinidad instalado en 1811, dejando a su familia en la isla y se salva de Monteverde quien lo apresara por sospechoso y se salvó porque el almirante inglés Jhon Durhan intervino a su favor. En 1814 se asoció con José Toribio Iribarren promocionando un negocio de importación de harina importada de Baltimore y unas letras de cambio sobre la plaza de Londres. Desde Angostura sirvió de intermediario para la importación de armas, municiones y alimentos para la tropa, donde hizo amistad con Simón Bolívar.

En 1821 se instaló en Caracas, obtuvo una hacienda en Chacao, arrendó la de Bello Monte y la de La Trinidad, que era propiedad del general Páez. Es un entusiasta partidario de la división de la Gran Colombia.

III.- La conformación de la Orden de los Libertadores (1823)

La oligarquía conservadora criolla montó su gobierno para constituirse en heredera de la monarquía española, pero no contaba con que la tensión social se desbordaría ante la crisis de autoridad y las pretensiones de la nueva oligarquía producto del reacomodo social que habían traído las guerras civiles. La guerra civil estalló de nuevo, y no pudo controlarla, ni el ejército expedicionario de Morillo, ni más de tres mil mercenarios británicos contratados por López Méndez que se unieron al ejército patriota, llevando al plano internacional a un conflicto interno motivado también por intereses foráneos. El Armisticio de Santa Ana de Trujillo, y la batalla de Carabobo, condujeron a un acuerdo entre patriotas y realistas de la clase dominante, para repartirse el poder. Los oligarcas proclamaron a Páez, hasta que una segunda generación de llaneros se levantara en armas detrás de Ezequiel Zamora. Una vez asesinado éste, Antonio Guzmán Blanco desvía el proceso nuevamente, su grupo político reformula el proyecto de sociedad implantada colonial pero las guerras civiles no terminaron hasta el triunfo del general Juan Vicente Gómez, entrado el siglo XX.

Esta situación establece la importancia que adquiere la comprensión del proceso de liberación que se inició con la crisis de autoridad de la Corona, para que después de una década de violencia, saqueos y batallas, apenas se logró romper los vectores de dominación política impuesto por la fuerza de las armas. Las lanzas del general Páez y su artillería ecuestre, como en otra hora harían las lanzas de Lozada, Cortés o Pizarro, ahora tratarán de sustentar a una Oligarquía conservadora, enfrentada a otra Oligarquía liberal, forzados en mantener una economía esclavista, no solo manteniendo el vector de dominio económico en función de una economía orientada a los intereses del mercado de nuestros nuevos acreedores metropolitanos, sino que soportando la invasión de los ingleses por nuestra frontera oriental por el río Esequibo, desde el mismo día que llegara la noticia del reconocimiento español de nuestra “independencia” política. La historia continuará recibiendo financiamientos y refinanciamientos de la deuda para seguir comprando armas para retener los respectivos focos de violencia surgidos de la no solución de las contradicciones que surgieron a raíz de una emancipación que no llenó las expectativas de quienes pusieron la sangre para la Libertad. Pero mientras tanto, los mineros ingleses seguirían avanzando para explotar las riquezas auríferas de “nuestra” Guayana Esequiba.

Después de la muerte del más cruel de los generales realistas, un caporal inmensa llanura, a los feroces lanceros del difunto, para formar la caballería patriota. Visto por los historiadores positivistas como Valdivieso Montaño como el primer líder de la democracia, entendida como poder popular. Así las hordas de asesinos, se convirtieron en libertadores al pasar a defender los intereses de la minoría, ahora no tan blanca. La esclavitud desapareció al salir más baratos los empleados. Como las computadoras, menor inversión alquilándolas que comprándolas.

Y como buen caporal, pudo seguir siéndolo de un nuevo modo desde la Presidencia, tal como había presidido la logia de los legionarios británicos cuando lo iniciaron en sus ritos y lo nombraron Venerable Maestro, según consta en documento citado que reposa en el archivo de la Academia Nacional de la Historia.(Arc. General Páez 1823)
Existen razones históricas para pensar que antes de Carabobo estaba decidida la retirada de las fuerzas de ocupación española cuando el general Morillo regresó convencido de que con, o sin sus tropas, la Guerra Civil continuaría indefinidamente, como en realidad duró cien años. La Batalla fue buena excusa para darle orígenes épicos y gloriosos a la clase heredera del poder colonial, cuando realistas y patriotas quisieron trasladar la contienda al campo de la política; surgió un grupo tendiente a conservar sus privilegios de clase, y otro de tendencias liberales que esperaba un trato igualitario pese al tono menos claro de su piel. Pero la guerra se extendió hasta el siglo siguiente porque la explosión social que la había infiltrado desde la Primera República no resolvía sus contradicciones esenciales.

La clase dominante, aunque se resistía a enviar a sus hijos a la guerra, encontró en la campaña del sur, la oportunidad para deshacerse del Libertador y de Sucre, y éstos para llevar a los llaneros lo más lejos posibles según observaciones del profesor Juan Bosh. El mantuano fue a la guerra para defenderse de las hordas que arremetieron inicialmente contra su proyecto social, por esclavista y excluyente. El genio de Bolívar canalizó el descontento hacia los españoles y canarios que no obraran activamente en pro de la causa americana, e indultó a los nativos auque fueran culpables.
La visión neoclásica de la historia tampoco explica porqué el coronel George Woodberry, en su Diario de la Guarnición y las Órdenes de la Guardia, no escribió los detalles de la Batalla de Carabobo, donde él mismo ganó laureles de la Orden de los Libertadores, garantes de una Libertad entre comillas, con ideología y economía empeñadas por un poder político conquistado con armas compradas a crédito. La Primera y la Segunda República excluyeron a los caporales como Páez, a los pulperos como Boves, y sobre todo, a los negros como Pedro Camejo. El aparato ideológico de la mentalidad colonialista contraria al socialismo de cualquier siglo se tambalea; todo esto hace mucho peso porque no es posible una visión real del presente con un pasado fantasioso.

La guerra de Boves fue contra los esclavócratas, y seguramente la Piar también. Si los vemos como el discurso dominante sugiere dentro de la sacrosanta religión del patriotismo romántico, es posible no percibir el contenido de explosión social que tuvo semejante estallido de violencia. Boves entró a Caracas como una fuerza independiente de toda ingerencia imperial, era un ejército plebeyo. Boves y Rosete, tenían a sus órdenes un ejército de siete u ocho mil hombres. En el número 69 de la Gaceta de Caracas, de 23 de mayo de 1814 se expresa de la siguiente manera: “Boves ha levantado toda la esclavitud de los llanos: Boves los ha hecho militares, y con la pretendida libertad los ha llevado a cometer los actos más atroces y los asesinatos más inicuos. Desde Calabozo hasta las extremidades de Apure, y desde los confines de Barcelona hasta Calabozo, ha subvertido todas las esclavitudes que formaban la mayor parte de su ejército. No hay una sola hacienda de ganado cuyos esclavos no hayan sido forzados a militar el ejército de ese bandido… más de cien hacendados podrán dar certificados jurados en forma de los esclavos que les han sublevado Boves y Rosete”(Citado: Martínez:1963, p. 84) Sin embargo, existen fuentes que aseguran que para 1812, Venezuela incrementaba su producción de Cacao, y en 1823 ya era el primer país productor de este delicado renglón de la agricultura.

Esto no luce como simple demagogia, sus soldados, incluso el famoso Pedro Camejo, pasó al ejército libertador después de la muerte de Boves, reclutado por el mismo José Antonio Páez.
En el año 19 ya El Libertador estaba entronizándose en el poder político. Había sido reconocido como jefe de los patriotas en el arrabal de la Sabana de Los Cayos. Es el hombre que había invadido nuevamente a Venezuela desde Los Cayos, Haití, con la ayuda de Petion. Después de desembarcar en Juan Griego, invadió Carúpano, envió a Piar a Maturín a Soublete a invadir los valles de Aragua, para terminar regresando donde Petion para emprender una segunda Expedición de Los Cayos.
Hacía poco más de un año, el general José Antonio Páez había reconocido al Libertador como su jefe. Se batía dignamente con el general Morillo, quien a pesar de derrotarlo en la Puerta, debió retirarse para restablecerse de una lanza llanera que le atravesó el costado.

IV.- La Oligarquía Conservadora

Después de toda tempestad viene la calma, sin embargo estas se alternarían durante todo lo largo y ancho del violento siglo XIX. La explosión social amenazando sin cesar, y la mano fuerte de un caudillo para asegurar el bienestar de la clase dominante. El proceso de consolidación de Páez como primer rey de la baraja transcurre después de 1823 y se consolida tras la división de la Gran Colombia, tras el abandono del proyecto mirandiano de una sola América hispana fuerte frente a la América del Norte que él conocía muy bien porque la había ayudado a liberar de los británicos. Además de haber sido el primero en llamarla Nuestra América.
Un valeroso documento para el análisis del ascenso y consolidación política del guerrero, lo constituye sin duda el Diario de Ker Porter, en el cual se registra el proceso de la Cosiata, además de ser una fuente para apreciar las huellas de la guerra en el agudo ojo de pintor del cual siempre hizo gala el diplomático británico. Hace falta un seguimiento a la correspondencia diplomática enviada a Londres, así como a una serie de personajes del mundo comercial y financiero que ingresaron al país tan pronto declarara su independencia política.
De las notas de Sir Robert Ker Porter traemos apenas una muestra de lo poco que estamos procesando, comenzando por ésta, donde apunta su primera impresión, después de su encuentro inicial con el Centauro, cual tuvo lugar el lunes 19 de diciembre de 1825:
“A las diez acompañé al coronel Stopford a visitar al general Páez , uno de los héroes de la revolución, y uno de los más honorablemente valientes. Es hombre de noble apariencia, aunque no de gran estatura, un agradable y expresivo semblante y una mirada astuta y brillante. Se dice que le debe todo a sus talentos peculiares y a la fortune de la guerre . Nació en San Felipe, de Orígenes oscuros. Se vio obligado a escapar del lugar por una pelea y sus consecuencias, y se convirtió en vaquero de los llanos. Pero habiendo tenido la desgracia de matar dos de las reses de su amo huyó de nuevo y se volvió soldado de fortuna. Su carrera lo ha llevado en este momento al mando principal de la provincia de Venezuela. Sus grandes pasiones son el juego y las peleas de gallos.
(RKP.1825,p 64,)

“Al terminar esta visita fuimos a ver a otro personaje militar, el general Mariño. No estaba, pero se encontraba su esposa, una persona muy joven y bonita y, me atrevería a decir, a la que no le faltan las ganas de relaciones más íntimas. También estaba allí una hija de su esposo, casi de la misma edad que ella, que habla algo de inglés y francés. (RKP.1825,p 64,)

Ese día registra la presencia de un par de corsarios españoles navegando frente a la costa y se han apoderado de varios buques de bandera colombiana que fueron llevados a Puerto Rico. Los españoles habían llevado un contingente de 4.000 efectivos a esa isla. Llegaban al Cónsul noticias a cerca del nacimiento de Bolivia
(RKP.1825,p 65,) Comenta la costumbre de la gente de abandonar los niños muertos en las puertas de la iglesia. Habla de los hermosos vestigios …, pero repletos y sojusgados por yerba tupida y humildes casas de vecindad que mancillan los majestuosos restos de espléndidas edificaciones.” (RKP.1825,p 66,)

Comienza el diario en 1826 comentando el incidente de Juan de Escalona contra Páez y Mariño por su disposición de cerrar la casa de Juego a la que Páez y Mariño acudían con frecuencia a jugar cartas. Este evento fue registrado en la Logia del General Páez. Escalona terminó jubilado.
(http://pensamientoeuropeobajoopticamirandina.blogspot.com/)

(RKP.1825,p 69)
Apreciaba RKP a Páez cuando lo compara con los otros cuando dice: …,no hay en todo este grupo ni uno solo que no sea impulsado por la venganza, y deseos de ganar ya sea dinero o posición, salvo Páez, que tiene el corazón patriótico, pero quiere que lo dirijan y guíen en buen juicio y la educación.(RKP:1826, p. 105)
En julio de 1827 Páez es el hombre fuerte, el día 4 Bolívar afirma en su proclama que por combatir a los enemigos de su terruño natal y por impedir que la guerra civil que los destruye, habla de los sufrimientos motivados por la guerra y la revolución. Robert Kir Porter menciona el decreto que dejaba al mando civil y militar de la Provincia.
El 22 de julio se realiza un movimiento de tropas que RKP explica que se debe al temor ante el posible desembarco en Coro del almirante La Borde. Ese mismo día escribe en relación a una proclama de del día 16 firmada por Páez:

“Habla claramente de respaldar a Bolívar en todos los actos y ordenanzas que hizo mientras estuvo con nosotros, y no dudo ni por un instante de la sinceridad de Páez, y que [no se saldrán con la suya] los descontentos y sobre todo los comerciantes, que se creían que tan pronto se fuera el Libertador, se eliminarían o modificarían hasta tal punto todas las regulaciones relativas al comercio y a los derechos internos, que las cosas podrían hacerse a su nefasta manera.”(RKP: 40) Lo que no se lee muy claro es la nefasta manera de quién. No sabemos si esta confusión es por intencionalidad del traductor, pero deducimos que los descontentos comparten intereses con los comerciantes.
Menciona El Cónsul las intrigas de Santander, y que las tropas de Cartagena se le habían opuesto declarando que no aceptarían otro jefe diferente a Bolívar. Luego señala: “Páez parece también seguir el ejemplo de Bolívar encargándose de que la sentencia de la ley se porga en vigor, pues fusiló en Valencia a un coronel, y uno de los más bravos héroes de la revolución, por haber matado a un alcalde con sus propias manos y luego haberlo cortado en pedazos y asado en el horno de su cocina, con la intención de que se vendiera en el mercado de modo que los amigos del pobre hombre participaran en el efecto de su hórrido acto. El asunto se descubrió y huyó a Curazao, y de allí a Bogotá, donde Santander lo recibió atentamente y le convirtió en uno de sus intrigas, a la llegada del Libertador a esa ciudad en noviembre último. Por el hecho de ser este hombre asesino del alcalde – (…) S.E. lo hizo detener y lo envió al sitio donde había cometido el asesinato. Se le enjuició aquí, y se le condenó y sufrió durante unos días desde entonces en Valencia.”
Acusa por esos días numerosos pasquines calificados de abominables contra el Libertador, acusándolo de aspiraciones a la realeza. El hecho es que Bolívar había vuelto a publicar un decreto relativo a la manumisión de los esclavos, que databa de fecha tan antigua como el 19 de julio de 1811. Critica a la feroz oligarquía criolla calificándolos de desmoralizados que vivían “del saqueo del Estado así como del mutuo, están cada vez más irritados ante el menor intento de frenar sus voraces atrocidades en inveterados actos de rapiña, silentemente fomentados y fielmente ejemplejarizados por el Ejecutivo durante estos últimos seis años.(RKP:1827.p. 243)

“Tales son los sentimientos de agradecimiento de aquellos cuyas propiedades y probablemente vidas salvó Bolívar en enero pasado de los horrores de los llaneros, así como de la ‘guerra civil’. La verdad es que esta raza colombiana no merece que se la salve, y que lo único que le corresponde o que sea capaz de valorar son barrotes de hierro y despotismo. De la libertad lo ignoran todo, pues carecen en su corazón de las virtudes que la inspiran”
En esos mismos finales de julio habían enviado diez mil dólares para la siembra del tabaco. Resulta asaltaron que asaltaron a la guardia que la custodiaba. RKP se hace eco de un rumor de que los dólares reposaban en las arcas de los más respetables patrióticos.

El racismo de la época se manifiesta de tal forma en RKP se refiere a los venezolanos de entonces en estos términos: “La sangre española, india y africana resulta una mezcla de veras horrible en las venas de estos republicanos”(RKP:1827, p. 242)
Hasta aquí una breve muestra de las impresiones que hemos extraído hasta el instante de esta presentación. Oportunamente iremos completando este proyecto para poder hacer un balance histórico de esta situación. En términos muy generales resta señalar que la vida masónica de Páez resulta un misterio. Parece haber sido algo efímero durante la vida de campamento, y al parecer su atención en los menesteres del poder lo alejaron de las actividades masónicas. De igual manera, la discreción del Cónsul británico al respecto es extrema. Al parecer desconoció la condición de masones, tanto de criollos como extranjeros, entre los cuales llegó a cultivar incluso hasta amistad. De todas maneras queda mucho papel por revisar.







[1] Los británicos William Ackers y George Gosling fueron los principales promotores de las explotaciones azucareras en el Litoral Central. Ackers puede ser considerado uno de los más importantes capitalistas de aquel tiempo, cuyos
negocios se habían orientado en diversas direcciones. Mientras comercializaba el cobre de las minas de Aroa, se dedicaba también a la compra del tabaco en las subastas organizadas por el monopolio estatal hasta su abolición en 1833, y era socio de varias casas mercantiles ubicadas en Liverpool, La Guaira y Caracas. www.economia.unam.mx/amhe/.../Catalina%20BANKO.pdf –

jueves, 5 de febrero de 2009

Historia de la Masonería por Eloy Reverón


¿Porqué los investigadores habrían de interesarse por la historia de una institución semejante? ¿Tiene hoy día la misma vigencia que se le ha atribuido en el pasado? ¿Hasta qué punto refleja la realidad de la parcela global? ¿ No necesitarán los masones del presente destilar lo fantasioso de la realidad en el pasado para adquirir una visión realista del presente y del futuro de la Orden?

La Historia de la Masonería Venezolana había sido subestimada por los historiadores profesionales y sobre valorada por prosélitos y escritores sensacionalistas interesados en propagar fantasías ajenas a la virtud masónica. El equilibrio entre estos dos puntos identifica la línea limítrofe entre el Mito y la Realidad.

Para enfocar el misterio de los influjos masónicos en la llamada gesta emancipadora debemos establecer algunos lineamientos de orden teórico para que los investigadores encuentren una guía historiográfica para asimilar la información dispersa.
1.- Teoría Conspirativa
La Revolución se gesta desde sociedades secretas donde se difunden las ideas revolucionarias
2.- Teoría de la Lucha de Clases
Nuevas maneras de producir emergen dentro de una formación socioeconómica hasta generar contradicciones capaces de transformar la estructura social y económica.
3.- La Teoría del Héroe - Redentor
Hombres escogidos por el destino para salvar a los pueblos de la opresión reciben la iniciación
4.- La Teoría de la Relatividad Histórica
Establece relación amplia a lo largo y ancho de una inmensa base de datos sin excluir a las tres anteriores pero que debe sintonizar nuevos ámbitos espaciales y temporales para pronunciarse al respecto.

Para mayor información está cordialmente invitad@ a nuestros talleres. Información erivem@gmail.com

viernes, 4 de julio de 2008

IV Jornada Masónica en Barquisimeto, Eloy Reverón

Como ya es tradición desde hace cuatro años, la logia Renacimiento N 222 de Barquisimeto, ha reunido en la crepuscular ciudad larense, a un connotado número de hermanos masones, candidatos y amistades a fin participar en las jornadas masónicas que este año tuvo lugar, en la otra ribera del Turbio vibrador.
Un lugar bastante fresco y sembrado de árboles frutales donde los pájaros cantan sus trinos celebrando a la creación. Es un centro de cultura católico apostólico y romano donde hoy día la Masonería y la Iglesia se dan la mano.
Este año me correspondió hablar sobre Masonería y Derechos Civiles en Barquisimeto en 1864. La noche antes de emprender viaje, mientras imprimía el texto que llevaría a la jornada me sentí un tanto extraño al preguntarme: ¿No será un tanto pretencioso ir a hablarles a ellos sobre su propia historia? Pero en medio del silencio sentí una voz que me dijo: ¡ Na güará, ah mundo El tocuyo… era la voz de mi abuelo Eloy recordándome que aquello que había sucedido en Barquisimeto, ocurrió el mismo año de 1864, el mismo año que nació mi abuelo, todo queda entre larenses. Así que tomé mis archivos e imprimí uno de los resúmenes que tenía sobre mi ponencia presentada en el VI Congreso Internacional de Historiadores organizado por la Academia Nacional de la Historia en Caracas, agosto de 1988, un par de mudas para el fin de semana, y rumbo a las tierras ancestrales.
De tal manera, que de algunos resúmenes que había elaborado, los actualicé un poco, y les presento algunos fragmentos de aquel texto, y otros que se me quedaron en el disco duro.
Introducción
El Imperio español había implantado una sociedad colonial construida dentro de un inmenso continente que había sembrado desde California hasta La Patagonia: plazas, Iglesias, parroquias, conventos, cuarteles, fortalezas, fortines, castillos, universidades, palacios de gobierno acueductos, caminos, viviendas. Un complejo urbanístico diseñado y construido para servir de sustento a un sistema económico que debía traer muy buenos dividendos, tanto a la Corona que gobernó la construcción de ese inmenso Estado Colonial, como a una Santa Cruz que se encargó de darle legitimidad con su bendición, y sobre todo, el Fondo Monetario de los Welser, que lo había financiado. A la vanguardia habían llegado aquellos Caballeros Andantes, que galopando sobre la artillería de sus rocines, con la pólvora del arcabuz y el metal en sus pechos, abrieron los caminos en la selva y sometieron a los pueblos que en estos valles vivían.

Después de trescientos años, los descendientes de estos gallardos guerreros se habían instalado como los verdaderos amos del Valle. Y más de un setenta por ciento de los seres vivientes, en condiciones de esclavitud, servidumbre o exclusión.

Se había creado un lazo de dependencia tan estrecho con aquella cultura, que después de trescientos años estaba tan arraigada, que su clase dominante se había convertido en los españoles de América. Estos mantuanos iban a estudiar a Europa, y a veces hasta a buscar pareja en la Madre Patria, para blanquear un poco la raza y codearse con la nobleza.

Llevado todo esto al mínimo común múltiplo de la expresión simbólica, podemos dibujar una Corona, una Cruz, un Sol de oro, y una figura ecuestre con su lanza y espada, ejerciendo y consolidando su sistema de dominio durante tres siglos, trabajando como vectores de la fuerza de dominio colonial. Una Casa Grande que constituía la unidad productiva de la Colonia, una producción para satisfacer la oferta y la demanda de la metrópoli, una economía que ignoraba las necesidades que quienes generaban la riqueza.

Si reflexionamos un poco sobre estos cuatro elementos, hallaremos la quinta esencia de la cultura de la modernidad erguida desde Europa como una cultura superior y hegemónica construida sobre estas cuatro columnas fundamentales. Como diría nuestro filósofo merideño J.M.Briceño Guerrero: el principio imperial, el principio racional, el principio cristiano y el principio señorial. La modernidad se iniciaría con el dominio de los mares, gracias al desarrollo de la ciencia y la técnica. Mientras que aquí, los mantuanos amos del Valle, se disputaban la autoridad con los funcionarios del Reino.

Durante la crisis de autoridad que se manifestó con la presencia de José Bonaparte y la abdicación al poder por parte de Fernando VII, uno de los pilares fundamentales se había derrumbado, para que la sociedad implantada no abatiera columnas, los otros tres pilares salen a balancear un nuevo centro de gravedad. Un grupo esperaba que ese movimiento se realizara de manera provisional, mientras el Monarca español reestableciera su poder y España recuperara su independencia, pero otros más radicales vieron propicia la oportunidad para seguir el ejemplo de las colonias británicas en el Norte de América.

La Cruz mandó a Cortés de Madariaga para asegurar los intereses de la Iglesia que había perdido un espacio de poder muy grande dentro de la Revolución Francesa. Debía asegurar que el negocio de los diezmos, indulgencias y limosnas no cayera en manos de los protestantes ingleses o de los ateos revolucionarios de Francia. Desde la punta de lanza establecida por los británicos en Trinidad enviaron a John Alderson para que apoyara solapadamente, junto con el Almirante Jhon Durhan, a la república que se había declarado independiente en 1811. La Gran Bretaña aliada con España contra Francia, después se haría la vista gorda cuando sus excedentes de las guerras napoleónicas vinieran a pelear contra los españoles.

Así se van colocando las piezas sobre el tablero de un juego político, cuyo gambito salió con un movimiento de caballos que no estaba previsto en el plan de los mantuanos. Me refiero a la rebelión de los llaneros, los pardos y los esclavos. Esa rebelión popular contra los blancos criollos de la Primera República fue azuzada desde los púlpitos bajo la dirección de monseñor Narciso Coll y Prat, para crear una matriz de opinión sustentada sobre la creencia de que el terremoto que azotó a las principales ciudades de la República durante el jueves santo de 1812, había sido un castigo de Dios, por haber colocado a la Ley y a la Constitución como legitimadora de un régimen, diferente al monárquico, sustentado desde siempre por la bendición de Dios y de su Santa Madre Iglesia.

Los excluidos de ese gobierno, y de esa sociedad, salieron a saquear las haciendas y los depósitos de alimentos, a violar a las mujeres y a vengarse de trescientos años de exclusión y de desprecio. Entre los excluidos estaban los pulperos, los caporales, y los comerciantes y transportistas pardos. Pulperos como Boves, caporales como Páez, lideraron a los lanceros y a los esclavos. Había estallado una ola de violencia que no se podía, ni siquiera imaginar hasta cuándo duraría.

Según los masones de mediados del siglo XIX, como J.J.Castro, Valentín Espinal, y los hermanos que se dirigieron de manera fraternal y masónica al presidente José Tadeo Monagas, el rol de la Masonería durante la Guerra de Emancipación, fue llegar al Armisticio sellado con un abrazo masónico en Santa Ana de Trujillo para regular la guerra, y abrir un camino para la paz.

Después de 1830, nacía la Venezuela independiente de Bogotá. El Caporal se convertía en presidente, los bandoleros en ejército libertador, los oficiales en terratenientes, los legionarios en comerciantes, banqueros y diplomáticos, y los esclavos de regreso a las haciendas. La autoridad de la Corona se había convertido en República; la República se había endeudado para comprar las armas, los acreedores mutaron en rectores de nuestra política y protectores de nuestra costa con el pretexto de proteger su comercio. El Imperio Mercantilista español fue sustituido por el Imperio marítimo y financiero británico. La Corona Española reconoce a Venezuela como República independiente. Los mineros ingleses cruzan hacia esta rivera del Esequibo Vibrador. Venezuela inicia sus reclamaciones a Gran Bretaña sobre El Esequibo. Liberales y conservadores continuarían manejando el lenguaje de las armas como manera esencial de hacer política. Mientras los liberales y los conservadores hacen política con las armas, los banqueros europeos siguen vendiendo armas y refinanciando la deuda, los mineros continúan avanzando hacia el occidente y, Venezuela sigue reclamando el territorio Esequibo. Las logias masónicas bregando por la paz, e iniciando profanos en los ritos de la conciencia ciudadana, instruyendo sobre la tolerancia política y religiosa. La Iglesia, seguiría luchando contra la tolerancia religiosa, y perdiendo control sobre los gobernantes liberales y conservadores, manteniendo sacerdotes en las Cámaras Legislativas, y manipulando la conciencia del pueblo con sus sermones. Liberales y conservadores se habían arruinado, se agotaba la sangre y la pólvora hasta llegar al armisticio de Coche. Guzmán Blanco refinancia la deuda e intenta ordenar el país, aduanas, banca, educación, orden burocrático e intenta traer colonos estadounidenses para colocarlos de frente al avance minero de la Guayana británica, que terminó ubicándose a 80 kilómetros del Orinoco.
Si no estamos concientes de estos pequeños antecedentes históricos, es muy difícil que podamos apreciar la dimensión y la importancia de la situación, que como sector conciente de la sociedad, debía afrontar la logia Estrella de Occidente de Barquisimeto, a pocos años de terminada la llamada Guerra Federal, y de haberse reunificado la Masonería.

Una historia oficial comienza a justificar el precio de los ríos de sangre que había costado la llamada libertad. Eduardo Blanco escribe su epopeya. Mientras la deuda externa crece y las aduanas quedan Empeñadas. El querido hermano, general y sacerdote José Félix Blanco abjura públicamente de la Masonería para poder retomar los hábitos porque El Vaticano renueva sus bulas papales contra la Orden. La Francmasonería del siglo XIX había alcanzado un nivel de prestigio y reconocimiento debido a su presencia solidaria durante momentos apremiantes para la sociedad, tales como terremotos, epidemias, inundaciones y accidentes. (Reverón:1992)

Durante el siglo XX entró en una etapa de decadencia, donde la pérdida de memoria histórica tiene un gran peso a la hora de establecer causas. A mediados del siglo pasado se dedicó al culto a los héroes, dejando a un lado la historia de los valores masónicos. (Reverón: 1995)

Un hermano masón llamado José Ruiz, quien figura en los cuadros de la logia Protectora de las Virtudes Nº 1 de Barcelona, con el grado de maestro. Y a quien al parecer, debido a su profesión le exigía viajar con frecuencia, llegó a Barquisimeto, donde comenzó a sufrir quebrantos de salud. Por tal circunstancia recibió la atención médica y los cuidados de sus hermanos masones de la logia Estrella de Occidente N 55. Su salud empeoró hasta el extremo que tuvieron que llamar al Párroco Andrés Domínguez para que le aplicara los santos óleos y, si fallecía, le otorgase la partida de defunción a fin de darle sepultura. El Párroco le impuso como condición que abjurara públicamente de la Orden, petición que el enfermo rechazó. Ante la negativa del moribundo el sacerdote se retiró sin imponerle el sacramento. Cuando el padre regresó por segunda vez, José Ruiz había fallecido. Tampoco permitió su posterior ingreso al cementerio público, por la herejía de no abjurar de quienes solo había recibido atenciones y afectos solidarios.(Reverón:1988)
La excomunión implicaba la pérdida de la facultad para ejercer los derechos sucesorales, la angustia generada por tener que dejar a la viuda y a los huérfanos desamparados. No pertenecer a la Iglesia estaba mezclado con limitaciones para el ejercicio de los derechos civiles. La potestad de la Iglesia no era discutible, esa era la herencia colonial.
En más de una oportunidad, algún cura párroco intentó manipular la conciencia de algún ciudadano durante los últimos instantes de su vida. Esta actitud ya estuvo ligada al gran cisma de la Iglesia Católica identificado con La Reforma. Sin embargo, después de tanta sangre derramada por la libertad se continuaba violentando en nuestra América, el sagrado derecho que deben tener todos los seres vivientes a morir en paz. Presionar al moribundo para apropiarse de su herencia o hacer propaganda a una Iglesia Católica que debía comenzar a resignarse a compartir el control que ejercía sobre las conciencias humanas, todavía era observado como un hecho normal y cotidiano en la Venezuela de 1864.
Pero los cambios que de alguna manera habían comenzado desde hacía varias décadas no ofrecían otra alternativa que limitar, progresivamente, el radio de acción de los curas a la vida espiritual o religiosa de los seres humanos, dejando lo civil al margen. Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.
En la oportunidad que nos ocupa le sucedió al masón José Ruiz, cuando el padre Andrés Domínguez, cura párroco de Barquisimeto pretendió obligarlo en su lecho de muerte, a abjurar públicamente de la Orden Masónica, a cambio del sacramento de la Eucaristía.
Barquisimeto 28 de junio de 2008