martes, 24 de noviembre de 2009

Comentarios de Eloy Reverón al “Recuerdo y respeto por el Héroe Nacional” de J.M. Briceño Guerrero

(Foto: E. Reverón en V Feria del Libro FILVEN 2009)

José Manuel Briceño Guerrero fue escogido como orador de Orden en el Palacio de las Academias en representación de las universidades de Venezuela el día 24 de junio de 1983. Celebraba Venezuela el bicentenario del natalicio del héroe nacional, y ese día específico, el 24 de junio de 1827, fecha cuando Simón Bolívar sancionó los estatutos republicanos de la Universidad Central de Venezuela, así como también la conmemoración de la gran victoria militar de Simón Bolívar en el campo de Carabobo “y cómo olvidar que San Juan Bautista, patrono del día, esconde a los dioses paganos del solsticio estival.” (JMBG 1983)
Los organizadores esperaban que El Filósofo continuara la tradición de colgar un retrato hablado con los signos esenciales del discurso académico incorporándose al “linaje insigne de los retratistas del Libertador, callándose lo que sabía.
Por decir lo que sabía y sobre todo por decir la verdad, la tan cacareada “libertad de expresión” de la democracia representativa de 1983, que no solo le cortaron el discurso cuando lo transmitían en vivo en cadena nacional. Sino que tuvo que salir escondido porque los órganos represivos del Estado, se disponían a encerrarlo, porque no tenían ni idea de quién era el personaje.
Pero ¿cuál fue el pecado sacrilegio cometido? Se encontró ante el dilema de caer en la vergüenza y el deshonor ante sus dioses contribuyendo de manera indirecta a mantener mentiras convencionales por timidez en el libre ejercicio de la palabra. Su respeto al Libertador y a los oyentes no le permitiría callar la verdad.
Inspirado en la obra de Tucídides, colocando en el verbo la condición humana trascendiendo a las conjeturas; desplegando y explicando de manera analítica, distintos enunciados donde destacó la capacidad excepcional del héroe y su comunicación con los intereses de los pueblos para intervenir en sus destinos. Transcribió el enunciado de que estos hombres no están enterrados en una tumba, sino que ocupan toda la tierra. Resaltó el señalamiento del culto oficial que cíclicamente le recuerda con estatuas, discursos y flores, y cuya existencia toca empalmado su corazón a los corazones de todos con una marca más cercana que la de sus actos. Una vez ubicado Tucídides arrancó con su exposición sobre Venezuela a la luz de Tucídides.
Lo fuerte del discurso comenzó cuando colocó en evidencia y fundamentó que Bolívar no podía ser padre de una patria que se había constituido en patria separada en contra de su voluntad y de su pensamiento. Desenmascaró la farsa oficial porque la desintegración de la patria fundada por él, la ponía en evidencia.
Expresándose JMBG en estos términos: “Venezuela por no ser más colonia española da testimonio de la gran victoria de Bolívar, pero por ser estado separado de la Gran Colombia da testimonio del gran fracaso de Bolívar. Su propia victoria militar, más que su enfermedad y su muerte lo hicieron fracasar como organizador de estados, porque los heterogéneos discursos que logró cohesionar para la primera tarea, al dispersarse de nuevo sin el freno español y sin el suyo, sólo válido en guerra, condujeron a la multiplicidad caótica que hoy nos impide pronunciar palabras salidas del corazón colectivo, palabras que él si oyó y dijo pero nosotros no queremos oír, hipnotizados por pequeños poderes.” (Idem) Fueron precisamente esos hipnotizadores al servicio de los poderes, quienes interrumpieron la transmisión de su discurso.
Denunció el parricidio y la recuperación del cadáver de Bolívar para hacerlo objeto de un culto supersticioso que escondía el terror a su resurrección al separarlo de la tierra para garantizar que no pueda germinar.
Desenmascararlos en el propio púlpito de los profanadores de la patria, estrujarles la verdad de la utilización del culto a Bolívar como fachada para encubrir la rapiña y el reparto, de un grupo de políticos que solo conocían la pandilla como forma de organización y la astucia como virtud suprema, y a sus herederos a lo largo de la historia. Sólo en un país con libertad de prensa podía expresarse esa realidad que los medios de información silenciaron. Es bueno que piensen en esto aquellos que hoy opinan sobre la libertad de expresión. El discurso de Briceño Guerrero sigue tomando calor hasta referirse a los últimos cincuenta años de su vida como testigo presencial del avance alcanzado por los nuevos cultores del Libertador. Lamentablemente, la mayoría de los venezolanos no tuvieron noticia de él en su momento.
La denuncia que hizo es digna de ser recordada, porque después de veintiséis años, este discurso puede verse como el reflejo de una realidad histórica, después que han sido desnudados es justo y perfecto, lo que no es justo que se olvide que no sólo les criticó que no se podía hablar de patria en 1983, sino que se los argumentó con la retórica más elocuente de un filósofo: “Un país se hace patria cuando construye dentro de sí centros autónomos de autoconocimiento y autocomprensión que iluminen sus centros de acción para integrarse asumiéndose en plenitud, orientarse en el universo y dirigir deliberadamente su conducta; así, esta será no la resultante mecánica de una combinatoria subhumana de fuerzas históricas, sino el producto de decisiones enraizadas en un ámbito de valores espirituales, es decir propiamente humanos.”(Idem)
Pero tampoco se limitó a descargar a los políticos, sino que a las mismas universidades por su complicidad con la mentira oficial, por su pasividad ante semejante realidad. No sin hacer justicia a una minoría que mantenía una actitud digna y respetuosa de aquellos ideales, y a las virtudes genuinas.
Comparó la tragedia griega con la variante venezolana, …inherente según los griegos a la condición humana, está en esa ruptura, en esa discontinuidad, en esa separación entre la heterogénea nobleza del pueblo y la actuación de los poderes públicos.”(Idem) pero agregó la diferencia sustancial: que nuestra tragedia tenía remedio.
Finalmente recalcó el sentido y etimología del recuerdo y el respeto, sentido que le impedía dirigirse a todos sin la franqueza con que lo hizo.
De tal manera os invito a revisar este documento histórico, que nos sirve para despertar a aquellos trasnochados que continúan creyendo que este país no ha cambiado, porque ellos siguen pensando con sus cuadradas estructuras del siglo pasado.

(Discurso pronunciado por J.M.Briceño Guerrero en el Palacio de las Academias el 24 de junio de 1983, con motivo del Homenaje de las Universidades al Libertador en el Bicentenario de su natalicio.

Para leer el texto completo, vistar:http://pensamientoeuropeobajoopticamirandina.blogspot.com/

1 comentario:

EDUCARTE dijo...

Hola Eloy. Soy seguidor desde hace años de este discurso, de sus connotaciones y profundidades. Su valor es inestimable, su fuerza ingente y la realidad que retrata, aterradora. Gracias por tan buena introducción. Te pregunto: ¿Sabes de alguna evidencia de que se halle el video de esta conferencia? Yo tengo una copia del audio que puedo compartir poniéndonos de acuerdo. Mi correo es wilmerzc@hotmail.com
Saludos y éxitos.